Sylvianca y sus cachorros

Texto: Raquel Míguez

Ilustración: Sylvia Vivanco

 

 

─Érase una vez… ─ empieza a leer Sylvianca.

 

Y sus cachorros corren a cepillarse los dientes y a peinarse las escamas y tiemblan hasta las ventanas. 

 

El vecino de arriba, presto, pega la oreja al suelo. Y el de abajo, con gran trabajo, pega la suya al techo.

 

─Érase una vez, la casa donde las historias duermen…

 

─¿Las historias tienen casa? ─interrumpen los cachorros─. ¿Y su casa dónde está?

 

─Shssss, no dejáis escuchar ─se queja encaramado el vecino en su lámpara de lágrimas de cocodrilo.

 

─De la tierra dragoniana procedía, de esa casa la guardiana…

 

─¿Como tú? ¿Como nosotros? ─preguntan los cachorros, abriendo mucho los ojos.

 

─Shhhhhh ─se queja el vecino de arriba, que ya tiene congelada la barriga.

 

─Se hacía llamar Pilar y, cada noche, abría la puerta de par en par, así los libros despistados no volvían asustados…

 

─¿El Lobo Feroz también? ─preguntaban, los cachorros a la vez─. ¿Y también Caperucita?

 

─El Lobo y Caperucita, Cenicienta y la Madrastra y hasta Garfio y Peter Pan, dormían en sus estantes, tan  campantes.

 

─¿Cómo se llama esa casa? ─pregunta un señor mayor, atrapado en el ascensor.

 

─Esa casa, hecha de letras, se llama El dragón lector ─acaba el libro Sylvianca.

 

Y con grandes ojeras, que el día ha sido muy largo, manda a la cama sin espera, Sylvianca a su parentela… Y a los vecinos. Y al señor atrapado en el ascensor.

 

 

 

Esta es la web de Raquel Míguez:

raquelmiguez.com

 

Este es el blog de Sylvia Vivanco:

www.sylviavivanco.blogspot.com

 

 

¿Quieres escuchar el cuento en la voz de Pilar?