Perla

Perla

Y las palabras recicladas

 

Esta dragoncita sonriente se llama Perla. ¿Sabéis por qué?

 

Pues porque ya desde el primer día de su vida, nada más salir del huevo (que por cierto era blanco, redondo y brillante) su madre vio que se trataba una dragoncita muy valiosa: tan valiosa como una perla. Y por eso le puso ese nombre.

 

¿Que por qué es tan valiosa esta dragona? Uy, pues ¡por un montón de cosas! Porque sus escamas tienen el color de las hojas del árbol de los sueños, porque sus alas pequeñitas son suaves como como las alas de una libélula y al mismo tiempo fuertes y poderosas como las de cualquier otro dragón, porque tiene un corazón grande, sincero y generoso y una sonrisa capaz de hacer que salga el sol en los días más nublados, pero sobre todo, lo que la hace más valiosa es su capacidad de reciclar palabras.

 

Sí, sí, como lo oís, ¡es capaz de reciclar palabras! A Perla le encanta leer. Lee y lee durante horas cada día, toda clase de libros. ¡Siempre está buscando libros! Bueno, mejor dicho, siempre está buscando palabras, porque si no encuentra un libro lee otras cosas: revistas, letreros, poemas escritos en las paredes de la ciudad… ¡Lo que sea! En todo lo que lee, Perla siempre encuentra algo bueno: un precioso sustantivo, un verbo magnífico o un montón de letras que, combinadas de formas diferentes, se convierten en miles de palabras nuevas cuando ella resopla por la nariz.

 

Y es que Perla, en lugar de echar fuego por la nariz como los demás dragones, expulsa letras. Nubes de letras que salen volando y llenan el mundo de historias maravillosas.

 

 

Texto: Gracia Iglesias

Ilustración: Susana Rosique

 

 

 

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