Filiberto

Texto: Aurora Ruá

Ilustración: Guridi

 

 

Cuando se dieron cuenta de que el único motivo por el que el dragón solía secuestrar a la princesa y llevarla a su cueva, era porque ésta contaba unos cuentos extraordinarios, los propios caballeros, hartos de chamuscarse dentro de sus armaduras, decidieron enseñarle a leer.

 

La “p” con la “a”, pa; la “p” con la “e”, pe… - leía el dragón despacito.

Como era un dragón despierto, no tardó mucho en aprender. La princesa también le ayudaba:

 

Mi-ma-má-me-mi-ma -, le leía señalando las letras con el dedo.

Al poco tiempo era capaz de leer los libros él solo, de principio a fin, sin ayuda. Se sacó el carnet de la biblioteca del reino y empezó a devorar sus títulos (quiero decir, que leía con avidez uno tras otro, no que se los zampara).

 

Pero de cuando en cuando, seguía secuestrando a la princesa y ella se dejaba llevar encantada. Las historias compartidas eran mucho más divertidas.

 

¿Quieres escucharlo en la voz de Pilar?

 

Este es el blog de Aurora Ruá: