Draúl

 

Texto: Jorge Gómez Soto

Ilustración: Ester González

 

¡Quiero una A!

 

Draúl volvió del colegio de los dragones dándole vueltas a una conversación que había escuchado a medias:

 

-Están buscando animadores… -le había dicho Drosa María, la de secretaría, a una compañera suya.


Luego dijo otras cosas que no llegó a entender.


-¿Dónde hay que apuntarse? -preguntó la pequeña dragona.


-Aquí.


Cuando Draúl llegó a casa, les comunicó a sus padres, Drebeca y Dramón, que se iba a apuntar a animador. Estaba emocionado. A ellos les pareció muy bien:


-Te animamos a que seas animador.


En su cuarto, hizo estiramiento de alas, saltos pequeños y grandes y un pequeño baile sin música. Usó los cojines como pompones y empezó a gritar:


-¡Dame una D, dame una R, dame una A, dame una U, dame una L... DRAAAAAAÚLLLL!


Por si acaso le hacían algún tipo de prueba, cogió veintisiete hojas en blanco y un rotulador de punta gorda. Escribió una letra del abecedario en cada hoja, bien grande.


-Así podré mostrar el nombre de cualquier equipo, jugadora o lo que sea.


Sin embargo, pensó que si le tocaba animar a alguien que se llamase como su madre, Drebeca, iba a tener un problema. Su nombre tenía dos es y él sólo tenía una.


Cogió otras veintiseite hojas y volvió a escribir las veintisiete letras del abecedario.


Sin embargo, pensó que si le tocaba animar a alguien que se llamase como la de secretaría, Drosa María, iba a tener un problema. Necesitaba tres aes.
Veintisiente hojas más para veintisiete letras.


La tranquilidad le duró poco. Sus escamas empezaron a temblar en cuanto le vino a la mente el nombre de su colegio, que era también el nombre de los equipos de dragoncesto y del resto de deportes: Mercedes de los Reyes.


¡¡¡¡¡¡¡Siete es!!!!!!!


Al día siguiente, se presentó en secretaría en ropa de deporte y con un taco de casi doscientas hojas.


-Buenos días, Draúl -le dijo Drosa María.


-Venía a apuntarme como animador. Mira, he venido preparado.


Buscó varias letras y empezó a bailar mientras decía:


-¡Dame una D, dame una R, dame una O, dame una S…!


-¿Qué haces? -le interrumpió Drosa María.


Draúl se detuvo.


-Estoy animando. Ayer escuché que buscabais animadores y que había que apuntarse aquí.


La dragona empezó a reírse.


-Ay, Draúl, Draúl. Lo que estamos buscando son animadores, sí, pero animadores a la lectura. Ja, ja.


A Draúl abrió tanto la boca que casi se le vió el órgano en el que nacía el fuego. Sus alas perdieron fuerza y dejó que cayeran y se arrastraran por el suelo. ¡Qué error!


-¡Un momento! -Drosa María le hizo reaccionar-. Se me está ocurriendo algo.


La dragona buscó un espacio amplio en el suelo y le dijo al alumno:


-Dáme una E.


Draúl obedeció y ella colocó la hoja en el suelo.


-Dame una R… Dame una A… Dame una S… Dame una E…


Y así, hoja a hoja, letra a letra, empezó a leerse en el suelo del colegio:


ÉRASE UNA VEZ...

 

 

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